HURACANES, TIFONES, CICLONES

Son tres nombres usados para referirse a un mismo y brutal fenómeno atmosférico. En Europa reciben el nombre de Ciclones, que proviene del griego 'ciclo' o círculo por el fuerte movimiento giratorio de sus vientos. En los mares caribeños, los americanos hablan de Huracanes, nombre cuya etimología proviene del nombre del dios de las tormentas en lengua Maya, "hurakan". Por último, en las regiones asiáticas este fenómeno atmosférico es conocido como Tifón, palabra que provienen del chino t'ai feng (o gran viento). Otros nombres por los que se conoce a este fenómeno son "Cordonazo" en la costa occidentasl de México, "Baguío o Baruio" en Filipinas y "Willy-Willy" en Australia.

¿Qué es un huracán?

Es un enorme sistema meteorológico en espiral alrededor de un centro de baja presión que contiene vientos de gran intensidad y enormes bancos de nubes tormentosas productoras de las lluvias más fuertes conocidas en la Tierra. Gira a modo de torbellino en grandes círculos y su diámetro crece a medida que avanza y se aleja de la zona de las calmas tropicales. Su zona central es una pequeña zona de baja presión (el ojo del huracán) que se caracteriza por estar en relativa calma, donde los vientos son ligeros, los cielos claros y el aire cálido.

Huracán Catarina, Atlántico Sur, desde la Estación Espacial Internacional, en marzo de 2004

La velocidad inicial del fenómeno puede ser de 20-25 km/hora, la que se va acelerando hasta superar los 100 km/h sobre la superficie terrestre y los 290 km/h sobre el mar. La fuerza de un huracán se evalúa con un índice entre 1 y 5. El más suave, con categoría 1, tiene vientos de cuando menos 120 km/h. Los vientos del más fuerte (y menos común), con categoría 5, superan los 250 km/h. en el mar (unido a mar muy gruesa).

Su recorrido adopta una forma parabólica desde su lugar de origen hasta llegar a la región donde se disipa. Casi de forma invariable, se mueve primero en dirección O y luego se aleja desde el Ecuador, siguiendo la dirección de las agujas del reloj en el hemisferio N y en el sentido contrario en el hemisferio Sur.

Sus efectos son a menudo devastadores para las poblaciones y los cultivos. Una única tormenta puede cambiar la geografía del lugar y destruir las plantaciones. Sin embargo, las palmeras, que posiblemente soporten varios huracanes a lo largo de su vida, y otras especies tropicales, han adquirido la capacidad de doblarse frente a la mayoría de las poderosas ráfagas.

Huracán Epsilon, en el Atlántico Norte

Nombres de los huracanes

Los huracanes son bautizados con nombres propios desde el siglo XIX. Antiguamente, los huracanes que afectaban la zona del Caribe eran bautizados con el nombre del santo patrono del día en que ocurrían. Hoy en día es el Centro Nacional de Huracanes el que asigna un nombre a esta tormenta (cuando adquiere la intensidad de una tormenta tropical, es decir vientos superiores a los 63 Km/h).

Antes de 1950, los meteorólogos militares asignaban números a las tormentas tropicales. Así la quinta tormenta tropical de la temporada de huracanes de 1932, por ejemplo, se llamó "Huracán Número 5". Durante un corto tiempo (durante la II Guerra Mundial), el alfabeto fonético militar se usó para asignar nombres como Alfa, Bravo, Charlie, etc.

A partir de 1953, las tormentas tropicales empezaron a recibir nombres femeninos. Los nombres eran usados en orden alfabético. La primera tormenta de la temporada recibía siempre un nombre que comenzaba con "A". En 1978, se empezó a usar nombres femeninos y masculinos en el listado de tormentas del Pacífico Oriental. Durante la temporada de 1979 en la cuenca del Atlántico, la lista de nombres se amplió para incluir nombres masculinos y femeninos.

Huracán Jimena

Desde entonces las naciones que conforman la OMM revisan la lista de nombres para seleccionar aquellos que son comunes a los idiomas inglés, español y francés. El orden de nombres masculinos y femeninos se alterna cada año. Por ejemplo, en 1995 la lista comenzó con Alison. En 1996, se empezó con Arthur.

Existen seis listas de nombres para las tormentas tropicales, cada una está compuesta de 23 nombres de la A a la W. Las listas vuelven a utilizarse. Por ejemplo, el grupo de 1997 se utilizará nuevamente para nombrar tormentas en el año 2003.

Huracán Rita

Las letras Q, U, X, Y y Z no están incluidas para denominar a los huracanes del océano Atlántico por la escasez de nombres comenzados con esas consonantes. Cuando los huracanes ocasionan un impacto muy severo en su área de influencia, causando numerosas pérdidas de vidas y cuantiosos daños económicos, el nombre es retirado de la lista y no puede ser reutilizado por al menos 10 años.

En Asia, los nombres de personas se consideran de mal augurio para asignar a este fenómeno atmosférico, por lo que se utilizan nombres de animales, flores o regiones.

Tipos

Los ciclones tropicales se clasifican según la intensidad de sus vientos en:

a) Depresión tropical: es un sistema organizado de nubes con una circulación definida y cuyos vientos máximos sostenidos son menores de 62 km/h (33 Kt). Se considera un ciclón tropical en su fase formativa. Puede formarse lentamente a partir de una perturbación tropical o de una onda de los vientos del Este que no alcanza a organizarse

Depresión tropical

b) Tormenta tropical: es un sistema organizado de nubes con una circulación definida y cuyos vientos máximos sostenidos fluctúan entre 62 y 118 km/h (34 a 63 Kt) . A partir de aquí ya se lo nombra.

Tormenta tropical Gustav, año 2002

c) Huracán, tifón o ciclón: es el más severo de los fenómenos meteorológicos conocidos como ciclones tropicales. Se caracteriza por un intenso centro de baja presión, rodeado de bandas nubosas dispuestas en forma de espiral que giran alrededor de su centro (ojo del huracán) en sentido de las agujas del reloj en el Hemisferio Sur y en contra de las agujas del reloj en el hemisferio norte, produciendo vientos que sobrepasan los 119 km/h (64 Kt) y provocando lluvias torrenciales. Vientos de más de 240 km/h han sido medidos en los huracanes más intensos.
Tipos de huracanes



Tipos de huracanes

Partes de un huracán

Las partes principales de un huracán son: el ojo, la pared del ojo y las bandas de lluvia.

a) El ojo - Es un área de relativa calma en el centro de un huracán, que se extiende desde el nivel del mar hasta niveles altos de la atmósfera y está rodeado por una pared de nubes cumulunimbus. En el interior del ojo no hay nubes debido a que prevalecen los movimientos descendentes (subsidencia). Este descenso del aire genera altas temperaturas y una disminución de la humedad relativa. El ojo es lo que más llama la atención al observar el huracán desde un satélite. Mientras mayor es el huracán, más nítidamente se aprecia su ojo, salvo que se hallan formado nubes muy altas que impidan su visualización. Su diámetro puede medir entre 30 y 60 Km y su tamaño no siempre es proporcional a la magnitud del huracán.

Ojo del tifón Odessa, agosto de 1985

b) La pared del ojo - Es la densa pared de nubes cumulunimbus que rodea al ojo. Allí se encuentran dos fuerzas opuestas: la fuerza del aire que se mueve hacia el centro y la fuerza centrífuga, hacia afuera. En la pared del ojo se registran los vientos más intensos y allí se originarían los tornados. La presencia de ojo y pared diferencian al huracán de una tormenta tropical (que no tiene ojo y cuyos vientos son menos intensos como hemos visto anteriormente).

c) Las bandas de lluvia en espiral - Las bandas de lluvia externas del huracán (cuyos vientos a menudo alcanzan intensidad de huracán o de tormenta tropical) pueden extenderse a varios cientos de kilómetros del centro. Estas densas bandas de cumulunimbus, que rotan lentamente en espiral en sentido opuesto al de las agujas del reloj en el hemisferio norte, pueden medir de unos pocos kilómetros a docenas de kilómetros de ancho y de 80 a más de 450 kilómetros de longitud. A veces, estas bandas y el ojo quedan ocultos por las nubes altas (los cirrus de los cumulunimbus) lo que hace difícil su seguimiento a través de las imágenes satelitales. Las bandas de lluvia del huracán Andrew (1992) sólo se extendían a 160 km del ojo, en tanto que las del huracán Gilbert (1988) se extendían a más de 800 km.

Partes de un huracán

¿Cuales son las condiciones necesarias para que se forme un huracán?

1-Temperatura en la superficie del mar superior a los 26ºC (80ºF): A esa temperatura, el agua del océano se está evaporando al nivel acelerado requerido para que se forme el sistema. Este proceso de evaporación y la eventual condensación del vapor de agua en gotas de nubes es el que libera la energía necesaria para que el sistema provoque vientos fuertes e intensas precipitaciones. Cuanto más profunda sea la capa caliente, mayor capacidad calorífica y mayor capacidad de evaporación. La temperatura del aire deberá ser ligeramente menor que la del agua

2-Llegada de una vaguada en altura (perturbación) que acerque frío de latitudes medias (temperatura en 500 Hpa de aproximadamente -7ºC)

3-Alta humedad: como el huracán necesita la energía de evaporación como combustible, tiene que haber mucha humedad, lo que ocurre con mayor facilidad sobre el mar. Su desplazamiento y el incremento de su energía ocurre más fácilmente sobre el mar, debilitándose en cambio al llegar a tierra firme

4-La presencia de viento cálido cerca de la superficie del mar permite que haya mucha evaporación y que el vapor comience a ascender sin grandes contratiempos, originándose una disminución de la presión que arrastra al aire en forma de espiral hacia adentro y arriba, permitiendo que continúe el proceso de evaporación. En los altos niveles de la atmósfera los vientos deben ser débiles para que la estructura se mantenga intacta y no se interrumpa este ciclo

5-La distancia al Ecuador terrestre. Permite que la fuerza de Coriolis de rotacion de la tierra desvíe los vientos hacia el centro de bajas presiones, causando una circulación. La distancia aproximada es 500 km o 10 grados. Este giro se realiza en sentido contrario al de las agujas del reloj en el hemisferio norte, y en el sentido de las agujas del reloj en el hemisferio sur.

Formación de un huracán

Los ciclones se forman y se intensifican cuando están situados sobre océanos tropicales o subtropicales en ambos hemisferios, en donde la fuerza de rotación de la tierra (Coriolis) es suficientemente fuerte para que se inicie el movimiento de rotación alrededor del centro de baja presión y cuyas temperaturas de agua a nivel de la superficie son de 26° C o más cálidas.

El huracán recibe su energía de la condensación del vapor de agua (cuando el vapor de agua se condensa libera calor, en forma de calor latente de condensación). El aire cargado de vapor de agua (que proviene de la evaporación en la superficie del mar) comienza a ascender rápidamente y a expandirse. En su ascenso se enfría, y el vapor de agua se condensa liberando gran cantidad de energía y formando nubes de tormenta que pueden superar los 15.000 metros de altura (cumulunimbus).

Estructura de un huracán

1. Nacimiento (depresión tropical). Una vaguada en altura acerca el frío de latitudes medias. Los cúmulus de los alisios comienzan a organizarse alrededor de un centro. Aparece una depresión atmosférica que se caracteriza porque el viento comienza a incrementar su velocidad en superficie. La velocidad máxima promedio (en un minuto) es de 62 Km/h o inferior y la presión disminuye hasta cerca de los 1000 Hpa.

2. Desarrollo (tormenta tropical). La depresión tropical crece o se desarrolla y adquiere la característica de tormenta tropical, lo que significa que el viento continúa aumentando alcanzando una velocidad máxima de entre 63 y 118 km/h. Las nubes se distribuyen en forma de espiral y empieza a formarse un ojo pequeño, casi siempre de forma circular. La presión en su centro se reduce a menos de 1000 Hpa. En esta fase es cuando recibe un nombre correspondiente a una lista formulada por el Comité de Huracanes de la Organización Meteorológica Mundial.

3. Madurez (huracán). Se intensifica la tormenta tropical y el viento alcanza el máximo de la velocidad, pudiendo llegar a 370 km/h. El área nubosa se expande llegando a su máxima extensión entre los 500 y 900 km de diámetro (e incluso más) y produciendo intensas precipitaciones. La intensidad del ciclón en esta etapa de madurez se gradúa por medio de la escala de Saffir-Simpson. En la forma típica de un huracán los vientos rotan alrededor de un centro de baja presión conocido como el ojo del huracán. El aire asciende en las nubes que forman la pared del ojo, rodeando el centro y yéndose luego hacia afuera en los niveles superiores. Esta circulación radial hacia el centro, hacia arriba y hacia afuera requiere que las nubes que constituyen la pared del ojo mantengan un gradiente vertical condicionalmente inestable. En este ojo, donde no hay nubes, los vientos son leves, y la presión atmosférica es mínima. Los vientos máximos están localizados y organizados en un anillo ubicado alrededor del centro, conocido como pared del ojo. En el tope de la pared del ojo (a más de 15 km de altura) la mayor parte del aire es impulsado hacia afuera, aumentando el movimiento del aire ascendente. No obstante, parte del aire se mueve hacia adentro y baja por el ojo, creando así una zona libre de nubes. Los huracanes constituyen el ejemplo más espectacular de transformación del calor en energía cinética en la atmósfera.


Efectos destructivos de una tormenta tropical

4. Disipación (fase final). Este inmenso remolino es mantenido y nutrido por el cálido océano hasta que se adentra en aguas más frías o hasta que entra a tierra firme. Al tocar tierra, el aumento en la fricción sobre el suelo hace que -algo contradictorio- disminuyan los vientos sostenidos, pero aumenten las ráfagas en la superficie. Los vientos sostenidos se reducen por el efecto de la fricción, pero las ráfagas son más fuertes porque se incrementa la turbulencia. Sin embargo, después de unas pocas horas, comienza a debilitarse rápidamente sobre la tierra, no a causa de la fricción sino porque carece de las fuentes de humedad y calor que le proporciona el océano. De esta forma su capacidad para producir las tormentas que forman el sistema se ve afectada.

¿Cuándo y dónde se forman?

Zonas de huracanes

En el Atlántico, Caribe y Golfo de México la temporada de huracanes comienza el 1° de junio de cada año, debido al calentamiento del agua durante el verano, y se extiende hasta el 30 de noviembre, aunque puede haber huracanes todo el año (excepto marzo). En una escala mundial mayo es el mes menos activo y septiembre el más activo.

En el Golfo de México y Caribe Occidental, por ser aguas más tranquilas, el calentamiento precede al resto, originándose allí los primeros sistemas ciclónicos de la temporada. A medida que avanza el verano el sol se va desplazando a latitudes más boreales (hacia el norte) de modo que los huracanes se producen al norte del Caribe y se desplazan, debido al movimiento de rotación de la Tierra, hacia el Oeste, arribando frecuentemente a la costa Este de Estados Unidos después de haber pasado por los países del Caribe (especialmente Puerto Rico, Cuba, Las Bahamas). Primero arriban a la costa de Florida y, a medida que avanza el verano del hemisferio norte (agosto - septiembre) y según la potencia del huracán, pueden llegar a los estados centrales de EE.UU e incluso a los más norteños de la costa atlántica y avanzar continente adentro. Al final de la temporada, cuando el agua comienza a enfriarse otra vez, los huracanes se forman nuevamente en el Caribe y el Golfo.

En el Océano Pacífico Sur, debido a la corriente fría de Humboldt, la temperatura del agua rara vez excede los 26ºC, de manera que los huracanes no son frecuentes. La "Corriente del Niño" que aumenta la temperatura oceánica puede constituir una excepción. El desplazamiento hacia el Oeste (por la rotación de la Tierra, como ya mencionamos) de los huracanes disminuye aún más las probabilidades de que alguno arribe a las costas de Chile, Perú o Ecuador. Mucho más probable, es que se originen más al Norte y se desplacen hacia Asia afectando a Japón, Hong Kong, Filipinas, etc.

Las regiones de formación no son estables en cuanto a su ubicación, ya que dependen de los centros de máximo calentamiento marítimo, los que a su vez están influidos por las corrientes marinas (como las corrientes frías de California y la contracorriente cálida ecuatorial en el océano Pacífico, así como por la deriva de las ramificaciones de la corriente cálida del Golfo).

El huracán necesita mucho océano para cobrar fuerza y para nutrirse, y se mueve con la rotación de la tierra hacia el oeste. Eso implica que se va a formar en donde pueda correr sin ser interrumpido y debilitado por tierra firme.

Se forman entre los 5º y los 15º de latitud, a ambos lados del Ecuador donde la Fuerza de Coriolis es suficientemente fuerte para que se inicie el movimiento de rotación. No se forman en cambio en el Ecuador porque allí no existe el efecto de la Fuerza de Coriolis.

Existen siete regiones fuente y éstas son:

- Atlántico Norte y Caribe
- Noreste de la Cuenca del Pacífico (de México a la línea de cambio de fecha)
- Noroeste de la Cuenca del Pacífico (de la línea de cambio de fecha hacia el oeste)
- Norte del océano Índico (incluyendo la bahía de Bengala y el mar de Arabia)
- Suroeste del océano Índico (de África a 100° E)
- Suroeste de la cuenca indo/australiana (100 °E-142°E)
- Cuenca australiana/Sudoeste del Pacífico (142°E-120°O)

¿Por qué son tan destructivos?

Daños provocados por el huracán Katrina, en Gulforpt, Mississippi

1-La fuerza de los vientos - Proyecta o derriba objetos, imprime movimiento a las aguas de los océanos, así como ejerce fuertes presiones sobre superficies. Es directamente proporcional al cuadrado de la velocidad del viento. Los vientos de intensidad de huracán pueden fácilmente destruir una casa móvil o un edificio cuya estructura es de mala calidad. Durante un huracán, los escombros, como los carteles, los materiales que se desprenden de los techos y cualquier objeto pequeño que se haya dejado afuera, se transforman en proyectiles. Los daños sufridos por los árboles, las torres, las tuberías de distribución del agua y los cables subterráneos de los servicios públicos (al arrancarse de raíz los árboles) y los postes derrumbados causan la interrupción de los servicios y un grado considerable de desorganización.

2-Marejada - La marejada no es más que agua que la fuerza de los vientos que soplan alrededor del huracán empuja hacia la costa. Esta oleada se suma a las mareas regulares de la zona para crear la marejada ciclónica del huracán, la cual puede aumentar el nivel promedio del agua en 4,5 metros o más. Además, las olas causadas por el viento se superponen a la marejada. El aumento del nivel del agua puede causar inundaciones severas en las áreas costeras, particularmente cuando coincide con la marea. Si la costa es muy plana y extendida los efectos suelen ser devastadores; por el contrario, si la placa continental es alta, la marejada encuentra la resistencia suficiente como para no afectar severamente la parte costera, tierra adentro. Las corrientes creadas por la marea se suman a la acción de las olas y erosionan gravemente las playas y las carreteras costeras. Muchos edificios pueden aguantar los vientos de intensidad de huracán, pero luego sus cimientos, menoscabados por la erosión, se debilitan y se derrumban. También afecta severamente a las embarcaciones y deposita grandes cantidades de sal en las área tierra adentro, alterando la salinidad normal de las zonas.

Efectos destructivos de un huracán

3-Lluvias torrenciales.- Uno de los aspectos más significativos del huracán es la producción extraordinaria de lluvia. Esto causa severas inundaciones, deslizamientos y derrumbes. Las lluvias más fuertes se relacionan, generalmente, con las tormentas tropicales o huracanes que se desplazan más lentamente (menos de 16 kilómetros por hora). Grandes cantidades de lluvia pueden ocurrir hasta 160 kilómetros sobre tierra adentro donde las inundaciones repentinas y los deslizamientos son típicamente las mayores amenazas.

4-Tornados - Ocurren generalmente en el cuadrante frontal derecho del huracán. Sin embargo, pueden ocurrir en cualquier parte las bandas de lluvia asociadas al mismo. Cuanto más intenso es un huracán, más intenso es el tornado que se genera. La mayoría de los tornados ocurren dentro de un radio de 240 kilómetros a partir de la costa. Los efectos causados por un tornado son totalmente destructivos y la intensidad de los mismos se clasifica según una escala propia (escala de Fujita).

Los ciclones tropicales pueden producir vientos extremadamente fuertes, tornados, lluvias torrenciales (que pueden producir inundaciones y corrimientos de tierra) y también pueden provocar marejadas ciclónicas en áreas costeras. Se desarrollan sobre extensas superficies de agua cálida y pierden su fuerza cuando penetran en tierra. Esa es una de las razones por la que las zonas costeras son dañadas de forma significativa por los ciclones tropicales, mientras que las regiones interiores están relativamente a salvo de recibir fuertes vientos. Sin embargo, las fuertes lluvias pueden producir inundaciones tierra adentro y las marejadas ciclónicas pueden producir inundaciones de consideración a más de 40 km hacia el interior.

Aunque sus efectos en las poblaciones y barcos pueden ser catastróficos, los ciclones tropicales pueden reducir los efectos de una sequía. Además, llevan el calor de los trópicos a latitudes más templadas, lo que hace que sea un importante mecanismo de la circulación atmosférica global que mantiene en equilibrio la troposfera y mantiene relativamente estable y cálida la temperatura terrestre.

Características

-Se originan sobre los océanos cuando la temperatura de la superficie del agua es superior a 27ºC
-Se forman comúnmente en el cinturón tropical (entre los 5 y los 15 grados de latitud)
-La velocidad de viento oscila entre los 120 y 240 km/h
-El diámetro varía entre 500 y 1800 kilómetros
-Su vida es de unos pocos días a algunas semanas
-No están asociados a ningún frente de tormenta

Clasificación

Los huracanes se clasifican de acuerdo a la fuerza de sus vientos, mediante la escala de huracanes de Saffir-Simpson, según la cual los de categoría 1 serían los más débiles y los de categoría 5 los más fuertes.

Categoría

Daños

Vientos en km/h

1

Mínimos

Considerables daños a vegetación, árboles, follaje, viviendas sin cimientos y señalamientos mal construidos. Inundaciones en zonas costeras bajas y daños menores en muelles. Probablemente algunas embarcaciones pequeñas se sueltan de sus amarras

119-153

2

Moderados

Caída de árboles, considerables daños en los techos de los edificios, ventanas y puertas. Zonas costeras y rutas de escape cerradas por el aumento del nivel del agua 2 ó 4 horas antes del paso del ojo huracán. Daños considerables a muelles

154-177

3

Extensos

Daños estructurales en edificios pequeños, graves inundaciones en la costa, destrucción de estructuras cercanas a ésta por el embate de las olas y escombros flotantes. Derrumbe total de los techos de algunas viviendas pequeñas.

178-209

4

Extremos

Inundaciones en zonas bajas situadas a menos de 3m sobre el nivel del mar, a una distancia de 9.5 Km de la costa. Erosión mayor en las playas. Posiblemente se requiera el desalojo de todas las viviendas situadas a 500m de la playa o a 3km de la costa. Derrumbe de los techos de muchas casas y fábricas

210-250

5

Catastróficos

Árboles arrancados de raíz. Daños en cristales de puertas y ventanas. Derrumbe total de algunos edificios, daños mayores en las plantas bajas de las estructuras situadas a menos de 500 m de la playa. Desalojo masivo de zonas habitacionales de áreas bajas situadas de 8 a 16 km de la costa.

Mayor de 250

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